Borja, A ., Franco, J., Pe´rez, V.(2000). A marine biotic index to establish the ecological quality of soft-bottom benthos within European estuarine and coastal environments. Mar. Poll. Bull. 40, 1100–1114.
Hernández-Miranda, E., Estrada, R., Strange, P. (2021). Macrofauna community patterns in a Chiloe Island channel used intensely for aquaculture: the ecological status of its benthic environment. Rev. Chil. de Hist. Nat. 94, 1.
Hernández-Miranda E., y R. A. Quiñones. (2021). Propuesta metodológica para optimizar el uso de la macrofauna bentónica como bio-indicador en la evaluación de perturbaciones antropogénicas. Contribución a las Políticas Públicas N°10. Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR), FONDAP-ANID, Chile. 10 pp.
Muxika I, Borja A, Bonne W. (2005). The suitability of the marine biotic index (AMBI) to new impact sources along European coasts. Ecol Indic.;5:19–31.
Pino, L., Marín, S. L. & Núñez, R. Biotic indicators and their relationship to the lower limit of the definition of the macrofauna. Lat. Am. J. Aquat. Res. 43, 329–336 (2015).
Quiñones, R. A., Fuentes, M., Montes, R. M., Soto, D. & León-Muñoz, J. Environmental issues in Chilean salmon farming: a review. Rev. Aquac. 11, 375–402 (2019).
Soto, D., Bartley, D. M. & Quiñones, R. A. Salmon farming in Chile: key ecological and socio-economic issues and challenges for the sustainable development of the sector. Rev. Aquac. 11, 297–298 (2019).
En Chile, la acuicultura ha tenido un gran crecimiento desde sus inicios en los 80, especialmente debido a las condiciones ambientales favorables que presentan nuestros mares para la actividad acuícola. El desarrollo de la acuicultura en Chile ha traído consigo beneficios económicos y sociales, pero también problemas ambientales.
El ecosistema marino se puede dividir en un ambiente pelágico, que corresponde a la columna de agua y un ambiente bentónico o bentos que corresponde al fondo marino.
La acuicultura, como la mayoría de las actividades humanas productivas puede generar alteraciones en el ambiente, afectando a las especies marinas que viven bajo y cercano a los centros de cultivo.
Uno de los efectos ambientales más investigados en Chile y en el mundo generados por los cultivos de peces y bivalvos es la reducción de la biodiversidad de los organismos bentónicos que habitan cercano a los centros. Esto sucede debido a la acumulación de desechos biológicos y químicos que modifican en el tiempo el fondo marino.
Cuando hay demasiados peces en un área, las heces y el alimento no consumido por ellos pueden acumularse en el fondo marino. Además, los choritos muertos o que se desprenden se hunden y se convierten en biodepósitos. Ambos procesos finalmente pueden alterar las condiciones ambientales del fondo marino. Esto es más común en zonas poco profundas o con corrientes débiles.
La biodiversidad de los ecosistemas marinos bentónicos abarca a un gran número de especies de peces e invertebrados de diferentes grupos taxonómicos como los crustáceos (cangrejos, pulgas, chanchitos, camarones), moluscos (caracoles, choritos, quitones, babosas, pulpos), poliquetos (gusanos de mar), equinodermos (erizos, estrellas, pepinos de mar), cnidarios (corales, anemonas, hidrozoos), esponjas, entre otros.
Son gusanos segmentados que viven principalmente en sedimentos o adheridos a rocas y estructuras sumergidas. Los poliquetos se caracterizan por portar en cada segmento un par de parapodos, con su rama dorsal y su rama ventral, dotados de numerosas quetas (lo que da nombre a los poliquetos, literalmente “muchas quetas” “muchos pelos”). Estos parapodios son utilizados para la locomoción, los poliquetos tubícolas los usan a modo de palas realizando movimientos repetitivos para mover el agua a través de sus madrigueras y poder alimentarse. Existen muchas formas sésiles que secretan sus propios tubos a modo de protección, y en situaciones en las que muchos de estos gusanos crecen juntos, los tubos pueden formar un arrecife. Estos poliquetos pueden formar tubos espirales y con sus tentáculos en forma de plumas filtran el agua para buscar comida. Los tentáculos son a menudo de colores y muy bonita apariencia. Existen Poliquetos de vida libre y también parásitos. En Chile se han registrado un total de 593 especies de poliquetos bentónicos distribuidas en 47 familias (Rozbaczylo et al., 2017).
Los desechos provenientes de los cultivos, estimulan el crecimiento de ciertas bacterias y de algunas especies de invertebrados bentónicos que aprovechan la oferta de alimento para crecer. De esta manera bacterias y animales aumentan el consumo de oxígeno que se encuentra por sobre el sedimento, pudiendo generar ambientes con bajo contenido de oxígeno disuelto.
Son un grupo muy diverso de animales acuáticos que incluye especies como cangrejos, langostas, camarones y percebes. Tienen un exoesqueleto de quitina y carbonato de calcio que deben mudar para crecer, con dos pares de antenas, fuertes mandíbulas y varios pares de patas. Los crustáceos bentónicos en Chile desempeñan roles importantes en el ecosistema, como carroñeros, predadores y consumidores de materia orgánica. Viven en diferentes ambientes, desde zonas intermareales hasta profundidades abisales, y su presencia indica buena calidad del ambiente marino. Podemos encontrar diferentes tipo de jaibas, centollas, centollon, entre otros.
Los peces bentónicos en Chile incluyen especies que habitan en el fondo del mar, como certainos y peces planos, adaptados para vivir en contacto con el sustrato del fondo marino, ya sea enterrados o desplazándose lentamente. Son esenciales para mantener el equilibrio ecológico en estos ecosistemas, participando en la cadena alimentaria como depredadores o presas, y en algunos casos, tienen roles económicos importantes para los pescadores artesanales en Chile. Los peces planos pertenecen al orden de los Pleuronectiformes y en nuestro país hay 28 especies, reunidas en seis familias (Achiropsettidae, Achiridae, Bothidae, Cynoglossidae, Paralichthyidae y Soleidae). De ellas, los más comunes son los lenguados de la familia Paralichthyidae, donde se incluyen el lenguado chileno (Paralichthys adspersus) y lenguado de ojo chico (Paralichthys microps), que se distribuyen desde Perú hasta Aysén y Cabo de Hornos, respectivamente.
Este grupo incluye animales como estrellas de mar, erizos, pepinos de mar, lirios y ofiuras. Caracterizados por su simetría radial y su cuerpo duro y a menudo espinoso, los equinodermos tienen un sistema vascular acuífero que usan para mover sus pies ambulacrales, ayudándolos a desplazarse y alimentarse. Son fundamentales para el equilibrio del fondo marino, pues muchas especies se alimentan de pequeños organismos o restos en descomposición, ayudando en la limpieza del fondo.
Los moluscos son un filo diverso de animales invertebrados, conocidos por su cuerpo blando y, en muchos casos, una concha protectora. Se caracterizan por tener un cuerpo generalmente no segmentado, dividido en tres partes: cabeza, pie muscular y masa visceral. A diferencia de animales con exoesqueleto, la mayoría de los moluscos tienen un cuerpo suave y flexible. Muchas especies poseen una concha externa, ya sea de una sola pieza (como en los caracoles) o de dos piezas (como en las almejas). Algunos moluscos, como los pulpos y calamares, tienen conchas internas o carecen de ellas por completo. Poseen un pie muscular estructura que es utilizada para la locomoción, la excavación o la sujeción al sustrato. Algunos moluscos de nuestro país son: almeja, cholga, caracol trophon, navaja de mar, jibia, juliana, lapa, loco, mejillón, ostión, pulpo, entre otros.
Las algas son organismos que viven principalmente en ambientes acuáticos ya sea en agua dulce o marina, pero también es posible encontrarlas creciendo sobre troncos de árboles entre otros lugares más extremos.
Comprenden una amplia diversidad de organismos, desde células individuales hasta organismos multicelulares de 70 metros de longitud (ejemplo el sargazo o huiro flotador). Son organismos fotosintetizadores, y se diferencian de las plantas terrestres por su estructura simple, dado que carecen de raíces y tejidos conductores.
En cuanto a su tamaño las podemos dividir en dos grupos: las microalgas, que corresponde a las algas microscópicas, como las diatomeas o los dinoflagelados y las macroalgas que son todas aquellas que podemos diferenciar a simple vista, sin la necesidad de utilizar un microscopio, como por ejemplo la lechuga de mar o el cochayuyo.
El ambiente bentónico, es el segundo hábitat más grande de nuestro planeta, incluye fondos blandos (gravas, arenas y fangos), duros (rocosos) y mixtos.
La disminución del oxígeno disuelto (hipoxia) en el fondo marino afecta a los invertebrados sensibles a sus bajas concentraciones, generando su muerte o desplazamiento a otras áreas. Sin embargo, la abundancia de unas pocas especies, que son oportunistas y tolerantes a la hipoxia, puede aumentar, generando una disminución de la diversidad. En casos extremos, los sedimentos se quedan sin oxígeno y todas las especies de invertebrados desaparecen, quedando principalmente microrganismos, como bacterias.
El estado de la calidad del bentos marino, puede ser estudiado a través del análisis de ciertos indicadores biológicos (macrofauna) sensibles a contaminantes o perturbaciones en el medio. Midiendo la abundancia relativa (AZTI’s Marine Biotic Index, la cual es una herramienta desarrollada por el centro tecnológico AZTI para evaluar la calidad ecológica de los fondos marinos) de algunos invertebrados, por ejemplo, poliquetos, podemos conocer el Gradiente de Perturbación (Desde normal a muy contaminado) que presenta una zona en particular del bentos y estudiar el efecto que podría tener un foco de estrés ambiental cercano cómo un centro de acuicultura. (Muxika et al, 2005; Borja et al, 2000)
Un estado de salud normal de la comunidad bentónica podría considerarse como “No perturbado” y con un estado ecológico “Alto”
Un estado de salud transición de la comunidad bentónica podría considerarse como “moderadamente perturbado” y con un estado ecológico “Moderado”
Un estado de salud Contaminado de la comunidad bentónica podría considerarse como “moderadamente perturbado” y con un estado ecológico “Pobre”
Un estado de salud Muy Contaminado de la comunidad bentónica podría considerarse como “altamente perturbado” y con un estado ecológico “Pobre”
Uno de los objetivos del centro INCAR es promover el desarrollo de una acuicultura sustentable, donde la producción mantenga un balance entre los beneficios económicos y sociales, y la protección del medio ambiente. Para esto, deben mantenerse las condiciones ambientales necesarias para preservar la biodiversidad en los lugares donde se emplazan los cultivos.